Biológico versus cultural

¿Existe una discusión más vieja y más básica que la de “biológico versus cultural”? Probablemente en las ciencias sociales éste sea uno de los conflictos centrales, desde tiempos inmemoriales y hasta que se paren los relojes.

Pero no voy a ponerme a discurrir sobre las bases de la antropología, no voy a contarte qué opino de Levi-Strauss, del tabú del incesto ni de los tipitos de Malinowski. Primero, porque no estoy a la altura. Segundo, porque como este blog se llama “tanaligato.com” prefiero contarte una historia personal relacionada con este eterno debate. De paso me desahogo ;)

Transitando ya mi séptimo mes de embarazo, tocaba hacerme una ecografía. En el hospital del lugar donde estoy ahora no tenían turno hasta el año que viene (!!!!), así que buscamos un médico privado que haga ecografías y dimos con el único ginecólogo - obstetra que atiende en forma particular. Llamé para pedir turno, me atendieron perfectamente, fuimos.

Después de una hora de espera, me atendió el médico. Empezó a mirar mis datos en todo el papelerío que llevaba (análisis, cartillas, ecografías anteriores, etc), y se quedó particularmente con un dato: mi edad.

-¿Usted tiene 30 años?
-Sí.
-¿Y éste es su primer hijo?
-Sí.
-¡Pues está usted un poco vieja para ser su primer hijo!

Me quedé con la boca abierta.

Pero eso no fue todo: a continuación anotó como “factor de riesgo” mi edad en la cartilla. ¡Factor de riesgo! ¿¿¡¡Factor de riesgo!!?? Estuve a punto de gritar ¡¡WTF!!

Todos los análisis me dieron perfecto desde comienzos del embarazo. Incluso antes, porque como mujer precavida que soy, empecé a hacerme análisis apenas decidimos tener un bebé, justamente para evitar sorpresas desagradables cuando ya estuviera embarazada.

No tuve ninguna complicación (salvo una gilada mínima) en todo el embarazo. Ya van poco más de 7 meses, me siento perfectamente bien, sigo haciendo vida normal y mis estudios siguen saliendo perfectos.

Entonces, ¿dónde ve este buen señor un factor de riesgo???

En su propia cultura.

En Costa Rica, el 81% de las madres primerizas son adolescentes (y en el 67% de los casos encima fueron embarazos no deseados). Así, en la calle ves mujeres de mi edad (30 años) con 4 chicos a cuestas. Eso quiere decir que este buen señor no está nada acostumbrado a ver a una mujer de 30 años con su primer hijo en la panza. Pero de no estar acostumbrado a tomarlo como factor de riesgo…

Sí, soy mucho mayor que la media de mujeres primerizas de Costa Rica y probablemente de toda Centroamérica. Pero a ver, ¿eso es un factor de riesgo necesariamente? ¡En absoluto! Mi estado de salud es perfecto y el transcurso del embarazo ha sido sin sobresaltos.

Biológicamente, el hecho de tener 30 años y estar embarazada por primera vez NO constituye ningún factor de riesgo, en absoluto. Esto lo digo con plena certeza porque, aunque no soy médica ni mucho menos, sí soy una persona que se informa al detalle antes de tomar una decisión, y más una decisión de este tipo. Si hubiese existido algún riesgo superior a lo normal, habría tomado todas las precauciones o incluso quizá habría tomado otra decisión (ejemplo: adoptar).

El único motivo por el cual este señor cree que mis 30 años son un factor de riesgo es su propia imposibilidad de ver más allá de sus costumbres y de la cultura en que está inmerso.

Ahora, mi pregunta es: ¿es éste un comportamiento legítimo en un médico? Yo creo que no. Un médico, como científico, debe fundamentar sus criterios en bases biológicas. No me parece nada razonable que mezcle descaradamente justificaciones culturales con pretensiones biológicas que, en este caso, están completamente infundadas.

El señor puede opinar lo que le plazca como hombre o como “Pepito de los Palotes”, pero no como médico. Por una simple razón: no tiene fundamento.

Gracias, quizá, a mis 30 años, puedo tomarme este tipo de cosas como lo que son: comentarios absurdos. Pero a muchas otras personas, un comentario tan idiota les puede amargar la vida.

Estas son las cosas realmente peligrosas de confundir biológico con cultural. No tanto las disquisiciones teóricas, que me interesan cada vez menos, sino los casos concretos en que uno puede ver cómo un prejuicio generado por una simple costumbre irrumpe en medio de un conjunto de aseveraciones supuestamente “científicas”.

Eso es todo. Me hizo acordar a charlas de la facultad y me dieron ganas de contártelo, aunque más no sea para compartir esta historia con vos, que si leíste hasta acá seguramente me entendés :)

No tengo claro qué voy a hacer a continuación con respecto a este señor, dado que es el único médico particular del pueblo. Quizá no tenga más opciones que seguir yendo. Lo que sí sé es cómo tengo que tomar las cosas que diga: para mí ha perdido buena parte de su legitimidad como médico, así que, si sigo yendo, será sólo para sacarme las dudas más burdas y hacerme las ecografías, solamente.

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SEO: trabajo, placer

Soy una persona afortunada, siempre lo dije. *Muy* afortunada. Y una de mis mayores suertes es que amo mi trabajo: para mí trabajar es sinceramente un placer :)

Hacer una consultoría en busca de mejoras para lograr que un sitio salga primero en buscadores es algo que me da mucho placer. Es la esencia del SEO, la parte más divertida. Y cuando empezás a ver los resultados, ni te cuento: pocos placeres se comparan con ver tus sugerencias SEO lograr un puesto número uno.

Ayer justamente me pasó algo curioso. Después de mucho tiempo de no tomar clientes externos, dije que sí a un proyecto muy chiquito sólo porque vi que me quedaban un par de horitas libres.

Estaba haciendo una mini-consultoría SEO y pasó mi medianaranja al lado mío. Me vio la cara de “me-estoy-divirtiendo” y pensó “zas, sigue comprando giladas en ebay!” :P

Me preguntó “¿qué haces?”, con su acento asturiano de sospecha. Y yo le dije “trabajo”. Pero no me creyó: su mujer estaba de lo más contenta mirando una pantalla que rezaba las bondades de las cremas antiarrugas… y encima él conoce mi debilidad por Clinique, Estée Lauder y demás, o sea que eso de “estoy trabajando” era bastante poco creíble… pero era cierto.

Claro que él no se detuvo a mirar que la pestaña siguiente del Chrome tenía el código fuente de esa misma pantalla de las arruguitas, y que su mujer estaba buscando pequeñas imperfecciones pero no en una cara sino en un marcado HTML.

Me dio mucha gracia, y pensé: “Voy a dejar este sitio listo para buscadores y lindo como bajo una capa de crema Roc. I keep my promises.” Me reí sola de mi propia tontera.

Pero qué lindo que es disfrutar del trabajo como si fuera una bendición. Y más lindo todavía cuando entrás al home banking y ves que un hada te transfirió una suma por habértelo pasado muy bien unas horas.

Por eso, mi consejo a todos los que están por dedicarse al SEO: este trabajo es una maravilla, es hermoso, da resultados tangibles y ayuda a la gente. Cuando está realmente bien hecho, también ayuda a mejorar internet. Y hay mucha demanda, así que encima de todo pueden hacer muy buena plata. Pero ámenlo, amen su trabajo como yo amo el mío. Esa es la mayor bendición :)

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Adivine usté para qué sirve Google Wave

En las últimas semanas todo el mundo estuvo como loco con el tema de Google Wave. He visto gente ofreciendo su vida por una invitación cuando recién empezó el boom. En general, no soy de la gente que se sobreexcita cuando surge alguno de estos nuevos servicios: aunque me gusta probarlos, no soy taaaaan early adopter como para pedir invitaciones a cuanta beta haya dando vueltas.

Con el correr de los días y el comienzo del uso, empecé a notar que algunos decían, tímidamente, que a decir verdad no entendían para qué sirve Google Wave.

Finalmente llegó mi invitación (con delay, por supuesto, que para Google no existo en absoluto :P ).

Recibo el mail, abro a ver qué onda pero ya sin demasiadas expectativas por lo que leí en estos días, y me encuentro con esto:

Google Wave mail

Google Wave mail

Primero, yo no firmé para usar Google Wave. Seguramente debo haber pedido que me inviten a probar todos los servicios y quedó seteado así, pero para este en concreto no pedí nada. Igual eso es lo de menos…

Lo leo de nuevo y no lo puedo creer.

¿Qué dice este mail?

  • Que lo pruebe y les ayude a mejorar “este producto”, pero no me dicen qué es, en qué consiste “el producto”;
  • Que mire un video, no me dicen ni una palabra de qué puedo hacer / para qué sirve / por qué querría usarlo / qué ventajas tiene;
  • Que lo recomiende a mis amigos - WTF???? ¿Cómo voy a decirles que se unan a mis amigos si no sé de qué corno me hablan?
  • Finalmente, me desean “Happy waving“… Claro que si yo supiera qué significa ese verbo en la acepción googliana podría agradecer -o no- el saludo :P

Con este simple mail, Google está rompiendo absolutamente todas las reglas de usabilidad, de marketing ¡y de sentido común! que se me ocurren.

  • No me dicen de qué se trata: ¿sirve para compartir cosas? ¿sacar fotos? ¿guardar archivos? ¿mandar mails? ¿planificar trabajo colaborativo? ¿…?
  • Me obligan a ir a la Ayuda para enterarme de qué se trata: eso es sencillamente decirle al usuario “sos un idiota si no entendés esto, que es incomprensible pero deberías entenderlo igual”.
  • No destacan las ventajas del “producto” ni me dan ninguna motivación para usarlo.
  • Usan un concepto identificado con el nombre del “producto” cuando todavía no lo conoce nadie y nadie sabe qué significa (”happy waving”). O sea, usan su argot y dejan al usuario afuera.

¿Cómo es posible que se les haya escapado tanto la tortuga?

Supongamos que no me importa nada de esto y que como me gusta Google entro igual a ver qué onda. Me encuentro con esta interfaz:

Google Wave Home

Google Wave Home

Ajá.

Dice Inbox, así que debe ser como Gmail. ¿Pero entonces para qué sirve?

Tengo contactos, que son los mismos que los de mis otras aplicaciones de Google. Ahora, qué puedo hacer en Wave con esos contactos, no lo sé.

Como no sé qué hacer, voy adonde dice “Start a new wave”, que para algo servirá. Se me abre un cuadro de texto. ¿Qué tengo que escribir? ¿Para qué? ¿Quién lo verá?

En definitiva, y para cortarla ya:

  1. Esto está extremadamente turbio. Todo: el mail de invitación, la interfaz, la terminología que eligieron…
  2. Tenían absoluta razón los que dijeron que no lo entendían. Yo tampoco lo entiendo, en absoluto, y no me voy a poner a perder el tiempo investigando qué me quieren vender (que para perder el tiempo ya tengo bastantes blogs como éste :P )
  3. No puedo creer que a una empresa como Google se le escapen tantos errores de principiante, y encima todos juntos.
  4. Quisiera saber en qué estaban pensando cuando decidieron que ésta era la forma de lanzar su nuevo “producto” (whatever this product happens to be).
  5. ¿Alguien me puede explicar en un párrafo para qué sirve esto, porfi? :) En serio, dejame tu comentario y contame si lo entendiste.

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Dígame “señora” :D

Damas y caballeros, me he casado :D

Hace menos de un año que conozco personalmente a esta persona. Hace sólo 9 meses que está en Argentina. Hace casi 8 meses que vivimos juntos. Hace 7 meses decidimos casarnos. Hace 3 meses que estoy embarazada :D

Todo rápido, todo fuerte, todo muy loco. Pero como bien dijo la abuela de mi actual esposo, “si todo está claro para qué esperar”. Y es verdad, no hay necesidad de hacer tiempo porque sí cuando las cosas se tienen bien claras en la cabeza y en el corazón.

Lo conocí por internet hace casi 3 años. Empezó siendo mi cliente de SEO. Trabajamos juntos durante un montón de tiempo, mientras yo pensaba que él era una pesadilla y él creía que yo era insoportable. Yo había visto una foto suya y me pareció viejo, con cero onda, la típica persona a la que le decís “get a life”. Él había visto fotos mías y creía que yo era muy fea y que era una nerd insufrible, con mis lentes, mis remeras estrafalarias y mi computadorita para todos lados.

Hasta que en julio del año pasado fui a España, supuestamente a hacer negocios más formales con él, y el mismísimo día que lo vi me dije a mí misma “caramba, voy a tener problemas”. Claro, “problemas” es un decir. En realidad el problema era que me pareció inmediatamente demasiado lindo, demasiado simpático, con una sonrisa demasiado radiante. Y supe que las cosas no iban a terminar ahí.

Por diversos motivos en ese momento no se podía nada. Además de que no era conveniente. Pero por suerte a él le pasó algo parecido, y por eso primero dijo que iba a venir a Argentina un mes, después dijo dos meses y después dijo “por tiempo indefinido”. Agarró su perro, una valija y se vino nomás. Así, con los h*** bien puestos que tiene, como buen asturiano.

Anteayer, en la fiesta de casamiento de mentirita, dijo en público que vino a hacer todo lo posible para ganarme. Como sea, incluso a costa de dejar su gente, su familia y su país. Y yo, por supuesto, lo que más quería en el mundo era dejarme ganar por semejante hombre ;)

Hoy tengo a su primer hijo adentro de mi panza. Tengo una empresa sólida con él. Tengo una familia constituida por un montón de bichos de distintas especies. Y ahora también tengo una flamante libreta que dice que estamos casados y que constata que no es un sueño ni una novela, sino que es verdad.

Antes de ponerme asquerosamente melosa, mejor termino el post acá mismo. Sólo digo una cosa: te amo, belleza. Gracias por hacerme la mujer más feliz del mundo.

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Bronca.

Me tienen podrida. En serio.

Qué pena tener que descargarme en un post, pero sinceramente creo que es más sano hacer catarsis por acá que agarrármela con el primero que se me cruce, así que ahí vamos, a descargarme en este pobre blog.

Tengo mucha, muchísima bronca. En los últimos meses se fue la persona que programó muchos de nuestros sitios, con lo cual, al buscar reemplazo, me puse a mirar bastante el código. Me encontré cada cosa, cada mamarracho, cada desastre que no te puedo explicar. Código incomprensible, nada de documentación, un desorden del infierno… Para que te des una idea, un día quise cambiar una gilada de un footer y tuve que editar ¡¡¡¡más de 10 archivos!!!!!

Pero bueno, pensé, pobre pibe, hizo todo el código él solo. Es horrible y está mal hecho, pero funciona. Respiré hondo.

Hace un rato entré a probar una funcionalidad en uno de nuestros sitios, porque uno de los programadores había hecho un laburo y necesitaba validarlo. Para probar esa nueva funcionalidad, tenía que convertir. No pude. ¡No pude! ¡¡No pude convertir en mi propio sitio!!

Últimamente estuvimos con miles de cambios, entre ellos varios cambios de servidores, y muchas metidas de mano en código. Quién sabe en qué momento de la vida se jodió el código como para que no se pueda convertir en ese sitio, que hasta donde yo pensaba, funcionaba perfectamente.

Me dio una bronca terrible, pero seguí probando cosas. Y encontrando errores :(

Al rato, mientras trataba de respirar hondo, veo que uno de nuestros redactores (el mejor, si se me permite) esta semana tampoco cumplió con su trabajo. Y eso que acabamos de aumentarle el sueldo, darle más responsabilidades, etc.

A todo esto, la semana pasada también estuvo en falta por diversos motivos. Es el mejor, pero últimamente no hace otra cosa que pavadas, niñerías para zafar con cosas tontas.

Respiré hondo.

Entré a otro de nuestros sitios, probé de convertir. No pude hacerlo porque no pude completar ni el paso más tonto de todos. ¿Por qué? Ese mismo error ya lo había mandado a corregir dos veces, y las dos veces supuestamente se corrigió. Dios, ¿no pueden hacer otra cosa que arreglar algo y romper otros dos algos?

Todos los días pasan estas cosas. Me cansa muchísimo.

Estoy muy desilusionada de la gente. Yo no sé si soy particularmente idiota para seleccionar personal, si la gente es tonta o si estoy en medio de una nube de mala suerte con los mal llamados recursos humanos. Lo que sí sé es que últimamente la gente trabaja cada vez peor. Con desgano, con dejadez, con desidia o directamente con mala fe.

No me gusta nada sacar el látigo. Odio tener mala onda, me molesta mucho mandar mails retando por tareas mal hechas, me da mucha pena echar gente. Pero últimamente no me dejan opción. Y esto no me gusta nada.

Me están obligando a convertirme en algo que no quiero ser, pero estoy harta de que me tomen el pelo a mí, a mis presupuestos y a mi empresa.

Tengo mucha paciencia, quizá demasiada. Prometo que no van a querer verme realmente enojada. Pero no me están dejando opción :(

Pffffffff, por lo menos ahora estoy más aliviada.

Deseame suerte, a mí y sobre todo a mis empleados, para que si se me acaba la paciencia consigan rápidamente otro trabajo.

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